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Una época difícil

 Las madres no tienen que ser perfectas, las madres tienen que creerse personas con derechos. 

Vivimos una época para nada sencilla. Llena de convulsiones en lo laboral, lo monetario y por ende, en lo personal. Me presento, soy una madre del montón. Me gradué en Pedagogía, y me especialicé con un Máster, pero nada de eso parece servirle a la sociedad. Trabajo, ahora por circunstancias, a media jornada en una tienda. Mi salario no alcanza los 500 euros, y pese a que mi marido trabaja, en una jornada de 40 horas semanales, no llegamos a fin de mes. Literalmente. 

El malestar que esto genera, quizás sólo lo entienda quien lo padece, y sé que no somos pocas, pero sí nos escondemos. A veces pienso, si compensa tener tiempo para la crianza de mis hijos, pero en estas condiciones mentales. 

He buscado trabajos hasta debajo de las piedras. Nadie da oportunidades que te permitan realmente conciliar, y muy pocos pagan un salario que te permita vivir. Este es mi drama, estoy harta de “tienes que estar bien para que tus hijos estén bien” o “tenéis salud eso es lo más importante”. En primer lugar, tengo que estar bien porque soy una persona, independientemente de todo lo demás, y aquí viene la pescadilla que se muerde la cola, ¿cómo estar bien si no tengo un trabajo que me permita vivir? Si comienzo en un trabajo, perdón por lo que viene, con un horario y salario de mierda, ¿Cómo disfrutaré de mis hijos? Y dicho esto, se resuelve la segunda de las premisas, no, no tengo buena salud, mental. 

He comenzado a sincerarme y sienta tan bien… Aunque para nada sea la solución a tus problemas, igual que no lo es a los míos, te invito a formar parte de este proyecto de paternidades en la frustración. Más adelante se abrirán canales de comunicación interpersonales. 

Un abrazo. 

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